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UNA AGENCIA DE LOTERÍA, DETRÁS DE LA HISTORIA DEL GRAN CAMPEÓN DEL ATP DE CÓRDOBA

La historia de Juan Ignacio Londero, flamante campeón del ATP 250 que finalizó ayer en el estadio Kempes, se resume en tres palabras: sacrificio, talento y constancia. Y llegar a ganar su primer ATP que lo catapulta al puesto 69 del ranking mundial y le otorga puntos para competir en Roland Garros y Wimbledon, es el resultado de la perseverancia por no dejarse vencer ante la adversidad y el apoyo constante de su familia.

Mariela y Eduardo, sus padres, son propietarios de la agencia de Lotería Nº 2164 en Jesús María, donde el gran campeón del ATP ayudaba en la atención a los clientes.

Su mamá, todavía conmovida por el presente de su hijo, recuerda que Juan Ignacio muchas veces ayudaba a su papá en la agencia. 'Muchas personas que jugaban en la agencia le pedían a Juan que les dijera un número porque, decían, les traía suerte', rememora.

'La vida de Juan es puro sacrificio', asegura Mariela, quien ejerció muchos años como maestra jardinera mientras que Eduardo aún atiende su agencia de Quiniela. Ese sacrificio no sólo está ligado al entrenamiento diario, a la superación ante las lesiones y la vida solitaria que exige el circuito; también el sacrificio es económico de toda su familia y allegados para sostener los viajes y alojamiento por todo el país.

Mariela asegura que este ATP ganado por Juan Ignacio 'no es una sorpresa, sino el fruto de su trabajo y talento'. 'Viví los cinco partidos como un torbellino de emociones y nervios; estamos muy felices porque se lo merece. Juan juega al tenis desde los siete años y a lo largo de su carrera superó lesiones y una papera muy fuerte que lo alejaron del circuito. Incluso en algún momento pensó dejar de jugar'.

Sin embargo, agrega Mariela, 'el amor de Juan por el tenis, el apoyo de su familia y una excelente pretemporada en 2018 hicieron que el Topo (así lo apodan sus amigos) pueda recuperar la confianza, comience a ganar partidos y mejorar en el ranking'.

'Siempre nos tiene al límite', asegura su madre, quien quiere descansar unos días entre lágrimas por el presente de su hijo Juan Ignacio, el gran campeón del ATP 250 de Córdoba.

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